Hay pocas sensaciones en la pesca de costa tan gratificantes como notar de repente esa especie de «peso muerto» en la línea y descubrir que al otro lado viene un buen calamar o una sepia peleando con sus chorros de tinta. Sin embargo, no vale con ir a cualquier espigón con una jibionera cualquiera. Los cefalópodos tienen sus propias normas, se mueven por los fondos de roca y arena según las corrientes y, sobre todo, tienen un horario muy marcado. Vamos a ver cómo distinguirlos y qué necesitas para no volver a casa con las manos vacías.
1. ¿Calamar o sepia? Dos objetivos diferentes, dos escenarios distintos
Aunque muchas veces los busquemos en los mismos puestos, sus costumbres bajo el agua cambian por completo. Saber distinguirlos te dirá dónde debes clavar el señuelo.
- El Calamar (Calamar común): Es un depredador de medias aguas y zonas batidas. Le encantan los puertos con iluminación artificial por la noche, los puntales de los espigones y las zonas de fondos limpios donde el agua se mueve con alegría. Caza a la carrera lanzándose sobre presas en movimiento.
- La Sepia (Choco): Es un animal estrictamente de fondo. Se entierra parcialmente en la arena esperando el paso de cangrejos y pequeños peces. La encontrarás siempre en fondos mixtos de arena y posidonia o roca fina, raras veces a media agua.
2. El equipo y los señuelos (Eging): qué funciona de verdad
No hace falta dejarse el sueldo en material, pero la técnica del eging (pesca con jibioneras o pajaritos) requiere sutileza.
- La Caña y el Carrete: Una caña específica de eging de acción media (de 2.40 a 2.70 metros) con una puntera híbrida o sensitiva para notar las picadas más sutiles. Un carrete ligero con un hilo trenzado fino (del 0.10 al 0.12 mm) y un bajo de fluorocarbono invisible para que no desconfíen en aguas claras.
- Elección de los Pajaritos (Jibioneras):
- Para calamares, busca colores naturales con bastidor de tela (tonos verdosos, rosas o azulados) y poteras bien afiladas. Si el agua está tomada o es de noche cerrada, los modelos con tecnología fosforescente (glow) marcan la diferencia.
- Para sepias, necesitas jibioneras que bajen rápido y toquen fondo (con plomo externo o tipo torpedo). Los colores marrones, naranjas y rojos imitan a la perfección a pequeños crustáceos, que son la debilidad del choco.
Puedes ver los distintos tipos de señuelos aquí.
3. El factor clave: Horarios, mareas y el poder de la luz artificial
Si vas a pescar cefalópodos a horas punta sin criterio, vas a hacer el primo. Aquí los tiempos mandan:
- La magia de las 2 horas clave: El atardecer (justo cuando cae el sol y se encienden las farolas de los puertos) y el amanecer son los momentos en los que los calamares suben a media agua a comer sin miedo.
- El puerto y la luz: Las farolas que proyectan su haz sobre el agua de los puertos son imanes para el pez pasto, y tras ellos acuden los calamares. Busca siempre la línea donde se junta la sombra con la zona iluminada.
- Para la sepia, busca el agua limpia: A diferencia del calamar, a la sepia no le convienen las aguas demasiado sucias tras los temporales. Prefiere los días calmados donde el fondo se distinga bien para poder acechar con éxito.
4. La técnica de recogida: Cómo engañarlos sin espantarlos
El error del novato es recoger el señuelo demasiado rápido o de forma monótona.
- Para el calamar, lanza, deja que el señuelo baje a la profundidad deseada contando unos segundos, da dos o tres tirones secos hacia arriba (jerks) para imitar a un pez herido, y vuelve a dejar que caiga lentamente. La picada suele producirse en la caída.
- Para la sepia, el señuelo tiene que ir prácticamente rozando el fondo. Haz pequeños saltitos con la caña levantando una nubecilla de arena; la sepia saldrá disparada a abalanzarse sobre el engaño creyendo que es un crustáceo huyendo.